Un homenaje del IDIPRON al sacerdote Jaime García Cuellar
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En medio de las calles de Ciudad Bolívar, allí donde las condiciones de vida de niños, niñas y jóvenes enfrentan grandes obstáculos, surgió la imagen del sacerdote Jaime García Cuellar con su mano tendida y su palabra cercana que reconfortaban hasta al más triste y desorientado.
Jaime García, padre salesiano, con una experiencia de 65 años como educador y formador, murió la semana pasada dejando un gran vacío en la ciudad y en la comunidad IDIPRON.
Jaime era amigo personal del padre Javier de Nicoló, con quien compartió el esfuerzo por recuperar a la niñez desamparada de los años 70 bogotanos: Los “gamines” de la época.
Una de sus mayores obras fue la fundación del Centro de Capacitación y Promoción Popular, Juan Bosco Obrero de Ciudad Bolívar, con dos sedes, una de las cuales se encontraba ubicada en el barrio la Estrella y otra en la zona conocida como Altos de Cazucá.
“El Centro JBO no deja a los jóvenes a mitad de camino. Una primera tarea consiste en acogerlos, recibirlos, motivarlos, acompañarlos y orientarlos para que obtengan con competencia su título técnico laboral. Un segundo empeño está orientado a ayudarlos para que se especialicen como tecnólogos y a que se inserten en el mundo laboral.”, afirmaba este sacerdote a los medios de comunicación en una de sus muchas entrevistas.
El valor central de la educación del padre Jaime García fue el valor de la vida, del que decía tiene tres expresiones: el respeto, la solidaridad y la responsabilidad”.
El Concejo de Bogotá lo reconoció en 2019 con la primera Orden Civil al Mérito Javier de Nicoló.
"Los jóvenes buscan ser comprendidos, educados y acompañados en su proceso de crecimiento cultural, laboral y profesional. Nosotros les brindamos eso a quienes históricamente han sido ignorados: los más pobres de Bogotá", explicó en aquella memorable sesión del cabildo bogotano..
Jaime García Cuellar nos dejó materialmente, pero su obra y su paso por este mundo será recordada para siempre, como la de un ser humano que ayudó a miles de jóvenes bogotanos en su camino por salir de las calles y reconquistar sus derechos, para gozar de una vida plena llena de amor.
Siempre lo recordaremos…










